Sobreoferta de mano de obra tras el auge

Decenas de miles de empleos directos perdidos, daño indirecto a pequeños y medianos inversionistas que apostaron su capital a la bonanza petrolera: construyeron hoteles, gasolineras, restaurantes, tiendas de conveniencia y todo tipo de establecimientos que prestara servicios a ese mar humano que día a día llegaba.
Estas son, entre muchas mas, algunas de las consecuencias que sufre el sur de Texas ante la crisis petrolera.
Un sólo empresario construyó 10 moteles a costo unitario de dos millones. Hoy, tiene atorados 20 millones de dólares, pues la ocupación es virtualmente nula y las expectativas pesimistas.
Cadenas como Hampton, Best Western, Holiday Inn Express y Marriot participaron de la euforia que el fracking provocó en la región.
Sus franquicias se reducen hoy a los espectaculares y los edificios que llenan todos los requisitos de la afiliación.
Si fue inversión de las cadenas o de particulares que compraron la franquicia, no se sabe, aunque fuentes allegadas al Eagle Ford Shale creen que fue una mezcla; eran tantas las expectativas que todo mundo le apostó al negocio del petrolero.
Todo iba muy bien hasta que la sobreproducción derivó en desplome de precios, el mundo árabe jugo sus cartas y siguió inundando el orbe con crudo y gas hasta desestabilizar el mercado mundial y sumirlo en una de sus peores crisis.
Quienes dejaron empleos de 250 dólares a la semana para irse a uno de mil al amparo del petróleo hoy ven lo fugaz de la bonanza.
Lo peor: muchos no encuentran acomodo porque hay sobreoferta de mano de obra en la región.
Las grandes petroleras se fueron. Las que les brindaban servicios están en quiebra y buscan arreglar su situación en los tribunales.
Pasarán lustros para la recuperación.
Hoy tienen la infraestructura que construyeron y la riqueza sepultada en el subsuelo. Esperan que llegue el momento en que sea negocio extraerlo.
Será cuando el precio del barril sobrepase los $68-70 dolares, costo de producción con la tecnología usada en el Eagle Ford.
Mientras tanto, a vivir del recuerdo de la vorágine petrolera que duró, hasta que el tsunami llegó.

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