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Videgaray: los días contados antes de Trump

Foto: Notimex.

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Los días de Luis Videgaray como Secretario de Hacienda y Crédito Público estaban contados. La vista de Donald Trump y la tempestad que provocó, sólo aceleró lo que posiblemente ya estaba decidido.

Una acumulación de factores negativos hacía insostenible su permanencia en el tercer piso de Palacio Nacional y su diaria entrada por la Puerta Mariana, amén del uso de las lujosas oficinas privadas en las zonas mas caras de la Ciudad de México.

Videgaray dedicó el mes de agosto a negociar y ultimar la visita de Trump. No fue casual casual como se dice, ni salir de improviso.

The New York Times relata que con el yerno y asesor de campaña del magnate neoyorquino tejieron hasta el último detalle de la jornada.

Luego, lo recibió en el hangar presidencial a su llegada a la Ciudad de México. Mas tarde, el estallido de inconformidad y malestar como no se había visto en el país.

Videgaray traía entre sus negativos como Hacienda:

1) Devaluación del peso en 50% frente al dólar;

2) Disminución por parte de las Calificadoras a la deuda pública de México;

3) Choque frontal con la iniciativa privada;

4) Permanentes aumentos en los servicios del estado pese a ofrecimientos en contrario;

5) Reducción en la producción y en el Producto Interno Bruto;

6) Incremento en la deuda pública interna y externa y aumento en las tasas que pagamos;

7) Cacería fiscal sobre los contribuyentes cautivos;

8) Aumento exhorbitante en la recaudación y freno en la inversión del Gobierno;

9) Rivalidad abierta con el Gabinete. Su grupo era Meade y Nuño y pese a lo que ocurrió, dejó de heredero al Secretario de Hacienda y sostiene a Nuño.

A su favor tiene haber sido el que siempre le manejó el dinero a Peña Nieto. Desde el Estado de Mexico hasta estos días.

Y se sabe que don dinero amarra vínculos de envergadura mayor.

Su destino puede ser la candidatura priísta al EdoMex o seguir haciendo dinero en cualquiera de los sectores.

El décimo negativo que tria era haber sido salpicado por el escándalo de la residencia que compró a una constructora asociada al Gobierno, lo que en este sexenio parece mérito en lugar de evidencia de que algo anda mal.

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