Manlio se elimina de lista en la que no estaba
Manlio debió a lo largo de sus 10 meses como líder priísta lanzar las advertencias de las anomalías que había detectado. Foto: Notimex.

Muy tardías, ambiguas y con olor a denuncia cifrada y revancha personal, las acusaciones de Manlio Fabio Beltrones al renunciar como Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
Ese latigazo a “politicas gubernamentales equivocadas” o a Gobernadores que han fallado, debieron ser presentadas tiempo atrás y no a toro pasado, cuando teóricamente ya se va para su casa.
El papel de los partidos políticos es ese: la denuncia oportuna y la propuesta de soluciones.
Manlio debió a lo largo de sus 10 meses como líder priísta lanzar las advertencias de las anomalías que había detectado a nivel estatal y nacional y plantear lo que a su juicio podría ponerles un alto.
Así estaría cumpliendo con la congruencia de la que ahora habla.
Es evidente que sus palabras tienen destinatario.
Político de la vieja escuela, hace alarde en el mensaje de dimisión del doble lenguaje y, como decían, del idioma de los dioses. Ese que con los ojos y los tonos cala a quien atañe.
Lo de políticas gubernamentales equivocadas, parece una clara referencia al Gobierno del Presidente Peña Nieto.
Manlio comió con el Presidente horas antes de su renuncia. Solo ellos saben si el sonorense dio pelos y señales nombres y estados, puntos sobre las ideas ante el titular del Ejecutivo.
Invocando la misma congruencia de la que hablo, suponemos lo hizo, aunque obviamente el hombre mejor informado de este país debía dominar el tema.
Lo que pasa con la clase política encumbrada, es que a todo encuentran justificación y todo lo ven e interpretan a su conveniencia.
El dialogo Peña-Manlio quedó sellado en Los Pinos.

Los partidos políticos en Mexico han desvirtuado la razón de su existencia y están concentrados en exprimir las prebendas y las tareas electoreras por muy sofisticados instrumentos que ahora usen. Es una vuelta al pasado o una permanencia en años anteriores, excepción de las alianzas que muchas veces sueñan a fantasía como el amasiato PRD-PAN que tantos frutos dio.
Un día después de la renuncia, Manlio se autoeliminó de una lista en la que no estaba: la de prospectos a la Presidencia de la Republica del 18.
Animal político por los cuatro costados no tardará en intentar su regreso vía algún cargo administrativo para intentar escalar al Senado o la cámara de Diputados y reiniciar la alternancia entre los cargos legislativos.
Suponer que encabezará una rebeldía y al estilo Cuauhtemoc y compañía décadas atrás iría por la fundación de un nuevo partido, suena descabellado pero no imposible.
Como aquel grupo que formó la Coriente Democratica del PRI para dar paso al PRD todo es posible.
Al final de cuentas es política y en este país, lo hemos visto, ese arte es el de lo descabellado, lo inverosimil, la simulación, engaño y reparto de prebendas. Algo poco serio.
Manlio debe cavilar sin duda: dejar -suponiendo fue su decision- el liderazgo, si… ¿pero todo lo demás que la política brinda?
Ese ya es otro cantar.
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