El eterno laberinto de Peña Nieto

Los desaciertos y contradicciones en su Gobierno; la frivolidad y pésimo manejo de imagen de su esposa Angélica Rivera y los abusos y exhibicionismo de los hijos de ambos, son una mezcla letal que desembocó en el desplome sin precedente de la aprobación del Presidente Enrique Peña Nieto en opinión de los mexicanos.
Nunca en la historia presidente alguno había conseguido la aceptación de solo el 23 por ciento de la población.
Ni en los peores momentos de las peores crisis, los presidentes fueron sometidos al fuego cruzado del hielo de la reprobación y el rechazo populares de la manera que EPN está siendo.
Se suman sus propios actos incluído el tardío perdón por la Casa Blanca, seguido de otro escándalo de bienes raíces, con el segundo departamento de Miami y las informaciones de periódico inglés The Guardian, replicados a nivel mundial en las redes sociales y en el continente por las cadenas de televisión.
Súmele lo de la Coordinadora, los bloqueos de carreteras, vías, puentes y aeropuertos para formar un cóctel intoxicante.
A ello el afán propagandístico de hijos e hijas de los anteriores matrimonios de la pareja presidencial, empeñados en engolosinar en las portadas de las mas caras revistas donde la sociedad bonita de este y otros países se exhibe junto a los “famosos”.
Y así, mientras la pobreza aumenta y la necesidad crece, ofensivo exhibicionismo a todo lujo de los y las jóvenes Peña y Castro Rivera.
Angélica Rivera e hijos parecen creer que están en un foro de Televisa o en el Auditorio Nacional y que su vida es una actuación, en lugar de tomar conciencia de la responsabilidad que entraña el ser la esposa e hijos del Presidente de la República con su primera y segunda esposas; gústeles o no, eso conlleva privilegios, pero trae aparejadas responsabilidades.
Usufructuar hasta el abuso los primeros, descartan las segundas.
Así, el Presidente Peña va penosamente por los caminos de México con apenas el 23 por ciento de aceptación sin encontrar la salida al laberinto que le atrapa.
Y, para colmo, aparece el factor Sasha, para echar sal en la herida del mexicano.
Resulta que otra joven, allende del Bravo, también en la costa Atlantica y también hija
de Presidente pasó sus vacaciones de verano de manera distinta.
Es Sasha, la hija del Presidente Obama y su esposa Michelle.
Ella, ejemplo a seguir, decidió ¡trabajar¡ como cajera en una pescadería durante vacaciones en lugar de andar en los excesos de la vida nice.
Y así, sus fotos, no fueron las de una adolescente disfrutando y explotando las mieles del poder, sino de una muchacha que lucha por su futuro, que entiende su ubicación en este mundo y sabe que pese a papá Presidente, tiene que ser hija responsable y ejemplo a quienes están sobre las y los poderosos en cualquier área, pues los consideran ejemplo a seguir.
Y el de Sasha, fue un buen ejemplo.

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