El último error de Peña costará empleos e inversión

Cuando de entrada criticamos la invitación del Presidente Peña Nieto al candidato republicano Donald Trump a México, advertimos que habría que esperar la reacción de la candidata demócrata Hillary Clinton entre las repercusiones políticas de lo que quiso ser un golpe de audacia del mexicano.
No tardamos mucho en conocer la respuesta: tajante, concluyente, determinante, Hillary rechazó la invitación.
Pudo haber adoptado una actitud de indefinición y dejar se pasara el tiempo hasta después de la elección del 8 de noviembre o hasta enero si ella es electa a la toma de posesión.
Pero prefirió la definición clara, como deben ser las cosas en esta vida: “no”, dijo a ABC en entrevista exclusiva. “No voy a ir a Mexico”.
Lo preocupante está en sus palabras del por qué:
“Voy a continuar enfocando en lo que estamos haciendo para crear empleos en casa y lo que estamos haciendo para asegurar que los estadounidenses tengan mejores oportunidades en el futuro”, precisó.
“No amenazo con muros, ni amedrento con romper el Tratado de Libre Comercio. Tampoco insulto ni mucho menos ofendido a nadie”, continuó.
Pero si analizamos lo que dijo y lo que quiso decir es como para doblemente fustigar lo que hizo Peña Nieto aquél último día de agosto.
“Crear empleos en casa”… “que los estadounidenses tengan mejores oportunidades en el futuro”.
O sea: en buen español, que las empresas se queden en Estados Unidos y hacia ella van sus esfuerzos, promoción, estímulos y facilidades.
Esa politica presidencial, si gana Hillary Clinton, equivale a que la Casa Blanca buscará retener en Estados Unidos industria e inversiones que podrían instalarse en otros países, especialmente México.
Mas caro de lo esperado pagará el país la torpeza presidencial.
Lo peor del caso es que Hillary ya lo dijo de cara, de frente, sin rodeos. Y con Trump además, están los insultos y las amenazas.
El muro, el Tratado de Libre Comercio, las deportaciones masivas y todos los etcéteras que se agregan ante las políticas anunciadas por Trump.
México no piensa como Peña Nieto.
El presidente es un ser solitario rodeado por su séquito de aduladores que piensan como él y a toda costa intentan congraciarse con el “el señor Presidente”.
El México de Peña no es el México de los mexicanos, que serán quienes pagaremos las consecuencias del sexenio de errores que va comiendo.
Era de esperarse la reacción de la señora Clinton. Ni iba a ser plato de segunda mesa ni iba a tolerar la usaran o para relanzar una campaña a la deriva de la de Trump o rescatar del rechazo de sus conciudadanos a un Presidente con un pobre 20 por ciento de aceptación que, después de esto, se hará talco.

Deja un comentario